La pequeña diferencia y el gran salto

La pequeña diferencia y el gran salto

Richard Lenski ideó en 1988 un experimento muy sencillo pero que requería una meticulosidad increíble. Consistía en inocular una cepa bacteriana en 12 frascos diferentes, creando 12 nuevos linajes, dejarlas crecer en el caldo de cultivo todo un día y diluir después una fracción en un nuevo caldo de cultivo. Este esquema de trabajo permite a las bacterias crecer en un cultivo con los nutrientes necesarios dividiéndose hasta que agotan el nutriente limitante (en este caso la glucosa), momento en el que el crecimiento se para, algo que ocurre antes de que pase el día, tras 6 o 7 divisiones o generaciones. Al día siguiente tras diluir una muestra o inóculo en el siguiente frasco con caldo de cultivo nuevo el ciclo se retoma (aquí puedes ver el esquema completo, [EN]). Así durante más de 20 años: unas 40.000 generaciones (365 días x 6 generaciones diarias x 20 años).
Observad la gráfica superior: sólo hay un salto, es decir, la primera mutación, que debió producirse antes del salto, no aumentó ni un poco el número de descendientes diarios.
Es decir esa mutación o bien era útil para otro proceso o era neutra. Con este resultado el grupo de Lenski acababa de observar directamente una evidencia muy firme de algo que ha sido atacado por muchos antievolucionistas: la adquisición de habilidades o caracteristicas que requieren varios cambios, ninguno de ellos útil por si mismo, pero ventajosos cuando ocurren simultáneamente

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